7 nuevos vinos para tener en agenda

(Publiqué esta nota en la sección Lifestyle de La Nación)

     Las góndolas de los supermercados y las vinotecas traen novedades. ¡Y hay algunas que conviene no dejar pasar! Por eso, sin más preámbulos, vamos a una pequeña selección de nuevas y muy recomendables etiquetas de vinos, aptos para distintos bolsillos y diferentes gustos.

Lagarde Guarda Sisters´s Selection Sauvignon Blanc 2017
Bodega Lagarde
Fresco, mineral y eminentemente vegetal, en nariz se destacan los aromas a espárragos, a flores blancas y a pomelo, todas notas que se repiten en boca. Es un blanco sin paso por madera y sin fermentación maloláctica, lo que preserva la pureza de la fruta enmarcada en una acidez alta pero elegante. Un gran sauvignon blanc, claro que su precio no es para todos los días: 700 pesos.

Escorihuela Gascón Pequeñas Producciones Pinot Noir 2017
Escorihuela Gascón
La alta gama de la bodega suma, entre otros, un nuevo varietal: un pinot noir que toma sus uvas del extremo sur del Valle de Uco, Mendoza. Con 8 meses de paso por barrica, el resultado es un pinot elegante en el que la madera no tapa la fruta, sino que suma la estructura necesaria para dar con un vino con muchos años de guarda por delante. Precio: 640 pesos.

Terrazas de los Andes Reserva Cabernet Franc 2016
Terrazas de los Andes
La variedad tinta estrella de los últimos años de la Argentina se hace un lugar en la clásica y ubicua línea Reserva de Terrazas. Prolijo, es un franc sin estridencias, con buena tipicidad varietal, para quienes quieran arrimarse a esta cepa desde otras más clásicas. Están las notas especiadas y mentoladas entre sus aromas, mientras que en boca aparece la fruta negra madura y el tabaco que aporta la madera. Precio: 315 pesos.

Callejón de las Brujas Ensamble 2015
Cielo & Tierra
Un tinto súper bebible, pero a la vez complejo y elegante. El corte de Malbec (50%), cabernet sauvignon (30%) y petit verdot (20%) da como resultado un vino en el que la nariz está dominada por las notas especiadas y herbáceas del petit verdot, y que en boca corre ligero, suave, gracias a taninos maduros finos y a una acidez justa. Excelente relación precio-calidad: 260 pesos.

Vive Red Blend 2016
Bodega Alta Vista
Esta año, la línea Vive suma dos nuevos integrantes: un rosado y un blend de tintas. Hablemos ahora del blend. Corte tinto amigable, de esos necesarios para reuniones multitudinarias en las que hace falta un vino apto para distintos paladares, combina malbec, cabernet franc y syrah. Prolijo, sus aromas y sabores están basados en la fruta roja madura y algunas medidas notas de madera. Precio: 230 pesos.

Santa Julia Innovación Fiano 2017
Bodega Santa Julia
Un blanco súper piletero, que va perfecto como aperitivo pero también como acompañante de pescados y mariscos. Su aspecto más interesante es la frescura, que invita a tomar copa tras copa sin cansarse; por lo demás, es un blanco simple y directo, sin paso por madera, cuyos aromas incluyen notas cítricas, y que en boca ofrece una interesante textura mineral. ¿Precio? 195 pesos.

El Bautismo Malbec 2017
La Liga de los Enólogos
De entrada dulce, gracias a sus taninos idem, este 100% malbec es ideal para quienes se acercan al vino desde otras bebidas. Un vino elaborado por enólogos millennials pensando en consumidores millennials. Eminentemente frutal, joven y ligero, es un malbec de precio amable para llevar a un asado o a un encuentro de amigos: 115 pesos

La nota original publicada en La Nación se encuentra en el siguiente link: https://www.lanacion.com.ar/2124077-7-nuevos-vinos-para-tener-en-cuenta-de-100-a-700

MTB18, el primer bitcoin respaldado en vino

(Publiqué esta nota en el suplemento Sábado del diario La Nación)


     Mike Barrow navega entre dos mundos. Consultor en informática, es también propietario de la Bodega Costaflores, ubicada en Perdriel, Mendoza. Ambos mundos se juntarán el 6 de mayo próximo cuando Costaflores realice la Initial Coin Offering de MTB18, la primera criptomoneda respaldada en vino.
     “Para fines de abril sabremos cuántas botellas de nuestro blend MTB van a salir de esta cosecha y el 6 de mayo haremos una emisión de la misma cantidad en criptomoneda. La gente podrá adquirirla sabiendo que cada moneda equivale a una botella de vino”, explicó Barrow, recién llegado al país para exponer la iniciativa en el marco de Bitcoinday Buenos Aires, que se realizó el jueves en el Konex.
     Un dato a saber es que el vino recién saldrá a la venta en 2021, tras una crianza de un año en barrica y dos en botella. Entonces, los portadores de la MTB18 podrán cambiar la criptomoneda por una botella o hacerlo más adelante o simplemente dedicarse a tratar de lucrar con la esperanza de que su precio suba
     “Es un experimento interesante –sostiene Barrow–. Están quienes están interesados en comprar vino y quienes especulan con las criptomonedas, y en este caso estamos creando una respaldada en algo físico, tangible, que puede ser interesante para ambos públicos. Y, al mismo tiempo, se trata de vino, algo cuyo precio, a diferencia de otras bebidas, no es fijo. Nadie va a pagar miles de dólares por la cerveza mejor puntuada del mundo, pero esto sí ocurre con los vinos más prestigiosos”.
     MTB (sigla de Mike-Tango-Bravo) es un blend de malbec, petit verdot y cabernet sauvignon elaborado con uvas orgánicas, que actualmente se vende en la Argentina, pero que también se exporta a destinos tan diversos como la India o España. En su primera emisión, cada unidad de MTB18 rondará los 100 pesos, valor que se definirá en función del número de botellas de la cosecha 2018.

La nota original publicada en La Nación se encuentra en el siguiente link: https://www.lanacion.com.ar/2123388-mtb18-el-primer-bitcoin-respaldado-en-vino

Lagarde suma un sauvignon blanc sin madera a su línea Sister´s Selection

    Guarda Sister´s Selection, la línea de vinos de Bodega Lagarde que refleja los gustos personales de las hermanas Sofía y Lucila Pescarmona, acaba de sumar un sauvignon blanc sin paso por madera a esta colección que se inició con un chardonnay y un corte de malbec-cabernet franc. Elaborado con uvas provenientes de Gualtallary, Mendoza, el resultado es una partida de 2550 botellas de un blanco fermentado en tanques de acero inoxidable, sin fermentación maloláctica.
    Fresco, mineral y eminentemente vegetal, el flamante Guarda Sister´s Selection Sauvignon Blanc 2017 es de color amarillo claro. En nariz se destacan los aromas a espárragos, a flores blancas y a pomelo, notas que se repite en boca. Acidez alta pero elegante, buen volumen en boca y un final largo completan una experiencia sensorial sumamente agradable, la de un blanco versátil que funciona muy bien dentro y fuera de las comidas.
     “Nos gustó este Sauvignon Blanc porque es austero, no es muy frutado, pero nos atrajo mucho la boca que tiene, la cual es muy salina, y nos pareció diferente e interesante poder mostrar un Sauvignon Blanc de una zona muy fría, como es Tupungato Alto”, explicó Sofía Pescarmona, CEO de Bodega Lagarde.
     Su precio de venta sugerido es de 700 pesos.

Gustavo Santaolalla: "No busco hacer un vino celebrity"

(Publiqué esta nota en el suplemento Sábado del diario La Nación)

"Ando rodando/ por mi camino buscando”, canta, guitarra en mano, Gustavo Santaolalla (66) delante de un improvisado auditorio de periodistas que han venido a conocer su nuevo... vino. Ganador de dos Oscar por la música de las películas Brokeback Mountain y Babel, fundador de la mítica banda Arco Iris, de Soluna y, más cerca en el tiempo, de Bajofondo; productor de bandas como Café Tacuba, Molotov o Divididos, que incluso le ha puesto música al videojuego The Last of Us, este multifacético artista argentino radicado desde 1978 en Los Ángeles, creó en Mendoza la bodega Cielo y Tierra, donde despunta su amor por esta bebida en la que halla puntos de contacto con la música, aunque aclara que no busca hacer “un vino celebrity”. De música, de vino y del camino que las conecta en su vida, de eso habla acá Santaolalla.

–¿Cómo te acercaste al vino?
–Mi primer contacto fue en el viaje de fin de curso de secundaria: fuimos a Mendoza y me pegó muchísimo ese lugar. Era una cosa muy distinta a todo lo que había conocido. Aunque ya había tenido oportunidad de viajar a Estados Unidos y Perú, Mendoza es Mendoza. Con mi mujer, con quien estoy desde hace más de 30 años, siempre soñábamos con el tema del vino. Somos foodies, nos gusta mucho la gastronomía, y siempre tuvimos el sueño de tener un viñedo y meternos en el vino. En 2005 compramos dos fincas aledañas en Mendoza, que estaban muy descuidadas. Limpiamos todo y empezamos el proyecto. Siempre con la idea de hacer una cosa que tuviera identidad, que es lo que he buscado en todo lo que hago. Mostrar quién soy, de dónde vengo, y el malbec me parecía que era la manera en la que teníamos que empezar. Salimos con los vinos cinco años después y tuvimos una respuesta inmediata de la gente. Nos metimos realmente sin saber mucho, pero de ahí a hoy han pasado muchas cosas, entre las cuales figura que mi hija, que empezó yendo a la finca cuando tenía 10 años, hoy tiene 23 y es enóloga.

–¿Encontraste en el mundo del vino cosas afines a la música?
–Pienso que la música y el vino son todas cosas que nos pueden hacer sentir bien, que nos pueden hacer pensar, reflexionar, conectar. El vino es algo totalmente intangible, como la música, e incontrolable como el arte. Porque no es una cosa con una fórmula como la Coca-Cola, que todos los años te va a salir igual; es como una canción que no te va a salir igual siempre. Y eso es maravilloso, es lo que me gusta. En mi carrera he hecho lo mismo: nunca me he quedado en mi zona de confort. Siempre he tratado de empujar: de artista pasé a ser productor, y como productor nunca me quedé con un tipo de producción, produje desde Molotov hasta el cuarteto Kronos, siempre poniéndome desafíos y metiéndome en zonas de peligro. Lo del vino tiene eso, porque te puede llover, te puede caer granizo, me gusta ese juego. Y en el medio de todo eso salir victorioso con algo que tenga un nivel de excelencia, y que aparte nos ayude a conectarnos entre nosotros, eso me gusta.

–¿Cómo es tu proceso creativo?
–Creo que vivo como en un estado de creatividad. Por supuesto que no todo el tiempo. Pero trato de estar en ese estado donde las ideas fluyen. Es como un estado más que un proceso. Y lo canalizo con lo que salga, que puede ser una canción, un libro, música para un videojuego... Todo tipo de cosas, muchas que no he hecho todavía, que tienen que ver con la arquitectura o con el teatro, pero que están ahí, porque tengo mis cuadernos llenos de ideas.

–¿Y tenés tiempo para encarar tantas cosas distintas?
–Sí, yo no sé cómo hago. Es medio como un caos que se organiza. Hago muchas cosas y me gusta así, porque siempre todo lo que hago tiene algo de frescura. Antes, hace muchos años cuando era más chico, me obsesionaba mucho con las cosas y me quedaba pegado a una cosa. Entonces, por ejemplo, toda mi vida era Arco Iris. Un proyecto me absorbía toda mi vida. Eso lo cambié. Hoy en día tengo 15 proyectos, pero nunca hago uno de cabo a rabo. Empiezo, dejo, paso a otra cosa, dejo, paso a otra cosa, y después vuelvo fresco y lleno de otras ideas. Todo se va permeando, una cosa de la otra, y a mí me ha funcionado muy bien. Pero es algo que después se concreta, porque si vos dejás una cosa por otra, pero después no está, está todo mal.

–Tuviste reconocimientos en numerosos proyectos, ¿sentís la presión de que todo lo que hagas tiene que salir bien?
–Esa presión la sentí siempre desde chico. Cuando me pongo a hacer una cosa, implícito en hacerla existe la presión de que tiene que salir bien. Pero no porque otras que hice salieron bien. No soy una persona de mirar para atrás, si no no podría haber hecho todo lo que hice. Ahora salgo de un proyecto que se llamó Desandando el Camino, con el álbum Raconto, donde repaso mi vida a través de mis canciones, y no tiene el menor tufillo a nostalgia. No es una canción que canté 241.000 veces... Incluso tiene canciones que nunca toqué en vivo, donde se revalida la contemporaneidad de esa música. No soy de mirar para atrás, miro para adelante, y así como no miro para atrás, los éxitos logrados no es algo que me preocupa. Lo que me preocupa es que lo que hago tiene que salir bien.

–Siempre hablás del camino, como si tu vida fuese una road movie. ¿En qué parte de ese camino estás?
–Estoy en el camino. Soy de la idea de que ninguna parte de mi vida fue evolucionar hacia algo nuevo. No es “yo ya superé esa etapa” o “eso era cuando era chico”. Soy de la idea de que hay que ir sumando. De que al chico tenés que sumarle el jovencito, y al jovencito el hombre, y luego al hombre y al hombre maduro. Pero todos siguen viviendo en vos. Yo sigo siendo ese chico. De hecho mucha gente me conoce y al poco tiempo me dice “Gustavito”, porque se ve que hay algo en mí que tiene una inocencia. Pero laburé mucho en mi vida para no perder eso, y me comí un par de garrones fuertes también. Sobre todo cuando me fui a Estados Unidos y me di cuenta de que si no vigilaba eso, al chiquito lo iban a despedazar. No siento que estoy regresando, sino que estoy continuando.

–¿Volverías a vivir en la Argentina?
–Es que no es volver, yo estoy siempre en la Argentina. Vengo dos o tres veces al año y la gente me dice: “No extrañás a la Argentina”. ¿Cómo la voy a extrañar si estuve hace dos meses? No hay ningún lugar en el mundo donde podría estar permanentemente. A lo mejor llega un momento en que digo: “Ahora sí, quiero quedarme acá”, pero me faltan muchos lugares del mundo por conocer. O quizás en algún momento el mismo cuerpo te indica que tenés que quedarte en un lugar. Pero todavía no.

La nota original publicada en La Nación se encuentra en el siguiente link: https://www.lanacion.com.ar/2121103-santaolalla-nunca-me-he-quedado-en-mi-zona-de-confort